«¡Qué se le va a hacer! ¡Hay que vivir! ¡Viviremos, tío Vania! ¡Pasaremos por una hilera de largos, largos días, de largos anocheceres, soportando pacientemente las pruebas que el destino nos envíe! ¡Trabajaremos para los demás, lo mismo ahora que en la vejez, sin saber de descanso!
[…] ¡Descansaremos!»
Sonia dice que descansaremos. Es una promesa, una suerte de anhelo. Sonia dice que descansaremos, pero no dice cuándo ni cómo se hace. Sonia dice que descansaremos y nosotros queremos creerla. Nosotros queremos descansar. Haremos hasta que suceda. Descansaremos haciendo. Descansaremos esperando. Y así, quizás, en algún momento, podramos descansar. Sucederá porque lo dijo Sonia, porque tenemos fe.