Cada hoja de hierba tiene su ángel inclinándose sobre ella y susurrando: “Crece, crece”. Hipócrates dice: El cuerpo humano contiene sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra. El dolor ocurre cuando una de las sustancias presenta deficiencia o exceso, o se separa en el cuerpo y no se mezcla con otras. Esta teoría está descartada ya. Pero Hipócrates se atrevía a hablar de lo que ocurre dentro de uno sin poder tener mucha idea, ¿no? Confiaba en esa teoría. Confiaba en que el dolor venía de ahí. Y confiaba en que el dolor se iría cuando esos cuatro elementos se equilibrasen.
Cómo se va el dolor? ¿Qué pasa para que desaparezca? Alguien se toma unas pastillas y normalmente no sabe qué le hace por dentro, ¿no?
Hay un ángel que, después de tomar una pastilla, te susurra algo al oído. Y algo pasa. Tragas un Paracetamol. Y esperas. Y no sabes qué hace. Hasta que pasa el tiempo y algo pasa.